Blancura en tus ojos.

Viendo que ya pronto cumpliré los 5000 hits he decidio subir a mi blog lo que será el cuento ganador del concurso de liteartura de mi colegio. Disfrútenlo.

Es Lunes en la mañana, Benjamín despierta a duras penas, a causa de fuertes pesadillas que tuvo en la noche. Con endeble decisión se levanta y parte a la ducha, a vestirse y desayunar, ritual repetido todas las mañanas por él y sus hermanos para empezar su día escolar. Arreglando su corbata y dirigiendo sus verdes ojos hacia la ventana, nota un cambio en el típico paisaje aprendido de memoria de tantas veces visto, una hermosa golondrina acababa los últimos detalles de su nido. Benjamín tuvo una cierta sensación, muy poco común en él, de que algo pasaría ese día.

Desde el primer piso de la mansión de Benjamín, se escucha la potente voz de su padre, recalcando que se apresurara para no llegar tarde a la escuela, Benjamín despierta de su letargo de ensueños y corre apresurado, se despide de su madre y sube al Mercedes Benz de su padre. Se relaja al menos unos instantes, mira a sus hermanos que van escuchando música, y con tristeza dirige sus ojos por la ventana, se hunde en sus pensamientos, sintiendo el mismo vacío dentro de sí, y como todos los días se pregunta ¿ por qué se sentía así y cómo poder remediarlo? Mira nostálgicamente una pareja de escolares que tomados de la mano caminan a paso lento y relajado; empuña su mano un tanto rabioso, deseándoles mal y arrepintiéndose al rato, diciéndose a sí mismo que ellos no tienen culpa de nada, menos de cómo se sentía él en esos instantes. Desgarrando su estado de inconsciencia, el brazo de uno de sus hermanos lo pone en la tierra y lo tira para indicarle que ya hay que bajarse, ya que, increíblemente estaban en la escuela. Sin despedirse de su padre, baja del auto y entra a su escuela, con un aire de vaga esperanza de que algo nuevo pasará hoy.

Sus primeras horas de clases pasan raudas. Hora de recreo, sale con su grupo de amigos que habitualmente se paran debajo de un gomero entrado en años, para conversar, reír y, por supuesto, mirar a las chicas que pasean delante de ellos. Él, ensimismado en sus pensamientos y no considera las altanerías de sus amigos, pero se da cuenta de que este día ha estado más pensativo de lo habitual y se regaña por no saber la razón, solamente reconoce que se siente solo, a pesar de estar rodeado de amigos incondicionales y tener unos padres que, un tanto ausentes, son buenos y cariñosos con él. Como un rayo de sol que atraviesa por una ventana, se dio cuenta de por qué deseó mal a la pareja que vio caminar en la mañana, se dio cuenta que lo que buscaba era amor de pareja, aquel manto tibio que cubre en momentos difíciles y te pone atención cuando otros no lo hacen, ese concepto de amor era el que él deseaba más en esos instantes y que con tanta impotencia veía por todos lados y sin poder obtenerlo, como quien extiende un cheque para comprar un objeto costoso, pero deseado. Suena el timbre de término de recreo, y su mejor amigo dentro de su cerrado grupo de amistades, lo ve y observa su decaimiento, que hasta un ciego podría advertir, con perspicacia y delicadeza le golpea en el hombro y le pregunta qué le pasa, Benjamín sumido aún en sus vagos pensamientos, responde con cierto tono de engañosa tranquilidad, que nada le sucede, pero la agudeza de vista de un amigo de infancia hacia los sentimientos del otro, nunca paran de sorprender, vuelve a preguntarle con voz más seria y autoritaria, Benjamín ya más centrado reconoce aquel mensaje que quiso decir con esa voz y sin miedo le dice lo que siente y lo que acaba de descubrir, sabiendo y asegurándose a sí mismo que nada de lo que su amigo dijese, sería suficiente para arreglar su vacío. Efectivamente su amigo le da concejos un tanto inútiles, ya que sabe bien que él nunca ha pasado por algo similar.

Entra a clases, preguntando qué ramo les tocaba ahora, se escucha entre el bullicio habitual de una sala de clases, que viene Tutoría, lo cual lo anima un tanto, ya que para él, Tutoría era como decir que tocaban 45 minutos de descanso. Para su sorpresa y la de sus compañeros, entra a la sala un sacerdote de su colegio, el sacerdote, un hombre joven, de estatura alta y acogedora voz, explica que su profesor jefe, que es el que aplica la tutoría, por asuntos familiares tuvo que ausentarse. Benjamín se sienta en su banco con cierto recelo, ya que no confía mucho en los sacerdotes, simple herencia paternal. El sacerdote comienza la clase y parte hablando temas religiosos, las cuales a Benjamín poco le importaban, de a poco el soponcio de la clase lo va abrazando, hasta que el sacerdote nombra algo llamado “Valores Humanos”, Benjamín despierta un poco interesado, ya que se da cuenta de que el sacerdote, -antes de que empezara con la somnolencia de Benjamín-, había escrito en la pizarra “Cómo ser Feliz”. Benjamín ya mucho más interesado, comienza a poner súbita atención en lo que el sacerdote dice, habla sobre cómo ser bueno y solidario con las personas, de cómo poder ser feliz haciendo feliz a los demás y de cómo ser bondadoso con tu prójimo y cómo tu vida puede cambiar. Las últimas palabras del sacerdote lo exaltaron positivamente, ya que la palabra “cambio” lo sacaría de su aburrida vida rutinaria. Sale de clases, pensando en todo lo que dijo aquel sacerdote que de un principio no había querido oír, se queda reflexionando sobre lo de cambiar su vida, y con un arranque de espontaneidad, busca su teléfono celular y llama a su madre, que es quien lo recoge a él y sus hermanos después de clases, y le dice que no se irá con ella este día, que se irá con un amigo. Por supuesto esto era una mentira, ya que pensaba caminar hasta su casa. Parte más animoso y ve como sus compañeros se suben a autos, hacen parar taxis o se suben a buses escolares para volver a sus hogares, por su parte, fija la vista al frente y camina un tanto fascinado por las calles que antes, solamente veía de soslayo al pasar dentro de su auto. Va a paso firme, cuando de repente se percata de una joven sentada en el suelo y tapada con algo que pareciera ser una frazada, mira su rostro y queda anonadado con tal belleza, observa sus suaves facciones y su roja cabellera que se esparcía por el suelo, sus notorias pequitas hicieron que Benjamín se sintiera inquieto, no porque se vieran feas, sino todo lo contrario. La joven mira lentamente a Benjamín, este se asusta y se pone nervioso, alcanza a recuperarse y con dulce voz le pregunta si necesitaba ayuda, si estaba bien, ésta lo observa con tristes y adoloridos ojos y con una tierna aunque extremadamente cansada voz dice, “-Tengo hambre-”, Benjamín alterado internamente por ser tan torpe, recuerda que no comió nada de su colación, ya que olvidó sacarla por estar tan sumido en su mente, se da cuenta que él también tenía hambre, pero hizo caso omiso a las súplicas de su estómago. Abre su bolso y saca un sándwich y un jugo de naranja, se lo extiende a la joven y ella con desesperación da la primera mordida al sándwich, él, ya más tranquilo, observa su piel, que un tanto sucia, se da cuenta de la blancura en ella. Suena el reloj de su pulsera anunciando el paso de una hora, lo mira con cierto temor y se da cuenta que ya ha pasado mucho tiempo y debería estar ya en su casa. Observa con cierta pena a la joven que sumada en su necesidad, come con ansias el apetitoso bocadillo, se despide de lejos y se va corriendo.

Llega a su casa, cansado por todo lo que tuvo que correr, al parecer nadie lo recibiría hasta que se topa con su hermano mayor, le pregunta dónde estaba, y le responde con la misma mentira que le dijo a su madre. Benjamín pregunta con naturalidad si están solos, a lo que su hermano responde con la misma naturalidad que sí, que sus padres llegarán tarde. Va a la cocina por algo de comer y sube a su habitación donde se extiende en su cama y piensa sobre la extraña situación de la tarde, de esa pelirroja joven callejera, de sus facciones, de sus ojos, se percata de cierta amargura que en su alma se encontraba, se dio cuenta que quería hacer algo más, no sólo darle caridad, y por la mente se le cruzaron las palabras del sacerdote que hoy les habló sobre hacer el bien a los demás y que así podrían encontrar la felicidad, le daba vueltas en la cabeza una y otra vez la idea de cómo poder ayudar de una forma definitiva a esa joven callejera; de pronto, como una manera de refrescar su mente con otra idea, se acuerda del nido de golondrina que en la mañana vio, se levanta de su cama de un salto y se dirige hacia la ventana, la abre suavemente y ve entre la oscuridad como la pequeña avecilla anida ahí y Benjamín siente paz en su interior, se sonríe a sí mismo, cierra su ventana con cuidado, se recuesta en su cama, cierra sus ojos y en contra de su voluntad cae ante el sueño.

Al día siguiente, despierta muy temprano en la mañana, antes de que todos se levantaran, espera unos minutos para poder pensar mejor y con decisión se levanta antes que cualquiera, con buen ánimo hace lo que todas las mañanas debe repetir, pero advierte que las acciones que hace, les encuentra sentido. Ya listo y viendo que recién sus hermanos se están levantando, decide recostarse y pensar en cómo podría ayudar a la jovencita callejera de la que no se ha podido sacar de la cabeza. Sin darse cuenta, ya era hora de subirse al vehículo para que su padre los llevara al colegio, corre hacia el jardín y sube. Observa las calles que el día anterior vio mientras caminaba, pero no se hizo ilusiones con ver a la joven pelirroja, ya que la vio en una calle la cual decidió tomar como desvío para conocer más de su ciudad. Llega a su escuela y se despide de beso de su padre, baja y entra en ella. Ya en clases ,lo único que su mente le permitía sostener era la fugaz imagen que con esfuerzo sostenía de aquella joven, sabiendo que tenía que hacer algo para ayudarla. Ya fuera de clases, Benjamín repite la misma operación que el día anterior hizo, llamó a su madre y le dijo que esta vez tenía que ir a la casa de uno de sus compañeros para realizar un trabajo para Lenguaje, su madre con tranquilidad le creyó, y partió en dirección al punto en donde la vio por primera vez, revisó dentro de su bolso donde guardaba la colación de ese día, que prefirió guardarla para esa joven que lo necesitaba. A paso apresurado, dobla en las esquinas correspondientes, esta vez sin fijarse en lo bello que pudieran ser las calles o la gente que pasa por ahí. Llega a la calle donde la vio y de lejos la buscó, hasta que divisó una cabeza roja, era ella, sentada ahí, inmóvil, casi sin vida, Benjamín sintió un sobresalto en su corazón que no le tomo importancia, solo corrió hacia donde estaba ella, se acercó y la miró de nuevo, esta vez de forma más pausada, ya que no tenía la sensación de sorpresa y sobre salto de verla por primera vez. Ella con esos mismos ojos de tristeza lo ve, Benjamín cree que ella lo reconoció, puesto que no siente una mirada de desconfianza como la primera vez, se acerca y le comenta que ha vuelto para ayudarla y le entrega su colación, ella lo mira y comienza a comer, el solo la observa y se da cuenta que no sabe su nombre, decide esperar a que termine de comer, ya que según su madre, es de mala educación insistir con preguntas mientras la otra persona está comiendo. Ella se lo acaba todo y sus ojos muestran cierto grado de alegría y satisfacción, Benjamín con suave voz le pregunta si le gustó, ella un poco tímida le responde con la cabeza que sí, Benjamín sonríe y le pregunta su nombre, ella con una timidez que lo estremece y con una suave voz responde “-Blanca…-”, su nombre queda rebotando en el corazón de Benjamín y se da cuenta que su curiosidad por ella va más allá de una simple atracción y con ese mismo arranque de espontaneidad y decisión que sólo a veces aparece, le dice “-Ya, es hora de hacerte feliz, te llevaré a mi casa-”, ella intenta hablar, tiene cierto tono de sorpresa en su rostro, pero Benjamín no siente miedo de parte de ella, presentimiento que es acertado. Le ayuda a levantarse del suelo y le indica que se suba sobre su espalda, puesto que se da cuenta que Blanca tiene muy pocas fuerzas para caminar, ella con esfuerzo lo hace y Benjamín parte camino a su hogar, con decisión y armonía dentro de sí, aunque un tanto nervioso por la presunta reacción de sus padres.

Llega a su casa, con la joven Blanca en la espalda, sin tomar en cuenta el tremendo dolor que adquirió al caminar tanto con una persona encima. Su padre sorpresivamente había llegado más temprano de lo habitual, al ver que advirtió su presencia, esperaba la peor de las reacciones, pero nunca imaginó lo que su padre le dijo en ese momento: “-¿Y esa gata callejera de donde la sacaste?-”, Benjamín quedo mudo de la confusión que le provocó esa situación, no entendía qué estaba pasando, “¿Gata callejera?, tal vez lo dijo de forma peyorativa” pensó, y replicó con un tono relajado pero a la vez nervioso, “-¿Gata callejera? Padre, esa no es forma de dirigirse a una joven-”, su padre soltó una risa y dijo, “- Benja, tú y tus juegos, ya, es mejor que te deshagas de ese animal antes que se encariñe y no se quiera ir-”, dio media vuelta y se fue en dirección a su oficina. Benjamín estaba perplejo, no entendía nada, mientras Blanca estaba quieta en sus espaldas, sentía su respiración y su tibieza de tanto tiempo que había estado apoyada, pensó que tal vez estaba incómoda y olvidó por unos segundos lo recién ocurrido y subió a su habitación, la recostó en su cama, ella miraba con ojos vacíos todo lo que pasaba, de pronto miró a Benjamín y fue como si su alma volviera a sus pupilas y le sonrió, él se ruborizó y le devolvió una vergonzosa sonrisa. Como si despertara de un sueño profundo, se dio cuenta de lo que había pasado hace unos minutos, y todo lo que vivió, miró de forma más terrenal a aquella pelirroja y vio que aunque hermosa, estaba un tanto sucia, de forma muy sutil le ofreció si le gustaría tomar un baño de agua tibia, al escuchar lo de “agua tibia” Blanca se ruborizó también y su expresión reveló agrado, como quien recuerda su plato favorito que no ha probado en años. Benjamín le preparó todo con sumo cuidado y le indicó a Blanca donde estaba todo y que él estará cerca y con tan solo llamarlo él estaría ahí para ayudarla, ella con ese tímido silencio entró al baño, Benjamín se ruborizó y se sentó detrás de la puerta para descansar después de todo lo ocurrido. Comenzó a examinar todo lo acontecido, sobre todo aquellas palabras que su padre dijo, “-¿Una gata?-”, pensó, no podía encontrar explicación lógica para esa situación, y menos para explicar las sensaciones nuevas que le producía ver a Blanca, ver sus ojos, su pelo, su piel, sus pequitas, su cabello rojizo, todo esto hacía que Benjamín se sintiera, por fin, completo. Ya no sentía aquel vacío en su interior y se dio cuenta que estaba enamorándose de Blanca, y que las palabras del sacerdote eran ciertas. Siente pasos al fondo del pasillo y se percata de que sus hermanos vienen, al verlo ahí sentado delante de la puerta del baño, le preguntan que hace ahí, y Benjamín con seriedad e inconsciencia les dice: “-Estoy cuidando a Blanca que se está bañando-”, ellos quedan un rato en silencio y el menor de ellos pone una cara de suma extrañeza, el mayor responde: “-¿Blanca? ¡Ah!, papá nos comentó que trajiste una gata callejera a la casa, ¿Le pusiste por nombre Blanca? ¿Qué pretendes con dejarla en el baño?-”, Benjamín estuvo a punto de gritarles de la rabia que sentía al darse cuenta que trataban a la joven de la cual se estaba enamorando, como un simple animal, cuando siente que tocan la puerta desde dentro del baño, “-¡Debe ser Blanca!-” pensó, y se levantó y abrió la puerta, ahí estaba ella, limpia, con su pelo rojizo mojado y con una expresión más relajada y de agradecimiento total, al ver ella que dos personas estaban ahí mismo, se escondió detrás de Benjamín, el cual miró a sus hermanos y les dijo: “-¿Gata?, miren que felina es, eso les pasa por creer en lo que dice papá cuando esta sin lentes-”, ellos soltaron una carcajada, la misma que su padre lanzó al escuchar a su hijo, y el menor dijo con tono burlesco: “-Benja, mucho computador parece-”, y el mayor aguantando una risa antipática dijo “-Ya, mejor vamos a decirle al papá que saque este saco de pulgas de aquí, ¿No ves que puede tener infecciones?-”, Benjamín enrojeció de ira, tomo del brazo a Blanca y la llevó a su habitación, donde se encerró. Al rato llegó su padre y madre golpeando la puerta e insistiendo que abriera, Benjamín no entendía por qué su familia veía a la bella Blanca como un animal, sentía que con ella estaba bien y completo, ella sólo lo miraba con tiernos ojos como si no entendiera lo que estaba sucediendo, el por su parte se sentía mal porque nunca había sido desobediente y esta rabieta salía de su forma de ser, con firmeza se paró, beso a Blanca en la frente y abrió la puerta, entraron todos y su padre en tono molesto por la desobediencia le dijo con voz grave: “-¡Ya Benjamín, esto ha salido de su límite, no toleraré que bajo mi techo no se cumplan mis reglas, o vas a dejar esa gata mugrienta a la calle o yo mismo la tiro a los perros de los vecinos-”, Benjamín quedó pálido, no por lo molesto que estaba su padre, sino por la amenaza, seguía sin entender como no se daban cuenta de que era una joven y no una gata, menos cabía en su mente cómo sería capaz su padre de lanzar a un ser humano a tales bestias que tenía al lado de su casa, esos perros eran reconocidos por fieros y no tenían piedad ni con las pelotas que caían en su territorio. Su madre un tanto más calmada le dijo “-Benjita, por favor llévese a esa gata a otro lado, déjela en la calle donde la encontró, ¡puede tener serias infecciones!”, pero esas palabras no pudieron llegar a la mente de Benjamín, la amenaza de su padre lo tenía entre la espada y la pared, pero solo había una opción de la cual su amada Blanca podría quedar con vida, con tono bajo y muy triste dijo: “-Bueno, padre, madre, si quieren que vuelva a ser el Benjamín vacío de antes, está bien, iré yo mismo a dejarla por ahí, que mal que no quieran la felicidad de su hijo y ojalá entiendan que Blanca es una ser humana que hizo que mi corazón viviera-”, y antes de que alguien pudiera decir algo, Benjamín tomó a Blanca y corrió hacia el jardín de su casa, y después salió. Caminó con ella tomada del brazo varios minutos, y con lágrimas en los ojos, ella le apretó el brazo con fuerza, entendió el mensaje y dejó de llorar. Llegaron a un sitio eriazo, el sol estaba en su atardecer y los arreboles pintaban un tono más ameno la tensa situación. Benjamín miró a Blanca con ternura más que con tristeza y dijo: “-Lo siento, Blanca, de verdad…-”, ella lo interrumpe poniendo dos dedos en sus labios y dice con suave voz “-Gracias-”, sonríe dulcemente, Benjamín comprende todo a la perfección y con cuidado acaricia su roja cabellera y deja caer su mano. Ella se da vuelta y meneando su cola camina hacia los pastizales, se detiene y mira a Benjamín con sus hermosos ojos felinos, y de un salto se pierde en el horizonte.

Benjamín vuelve a casa cabizbajo, entra en su habitación y sin pensarlo ve por su ventana nostálgicamente, se percata del nido de la pequeña golondrina, se acerca, y ve dos pequeños huevos en él, Benjamín sonríe.

5 Respuestas a “Blancura en tus ojos.

  1. muy weno, muy muy weno, peligrosa competencia para mi cuento q gane el mejor compadre tu cuento la esta peliando, sinceramente al leerlo casi me quedo sin palabras q la gente tome consciencia de esto

    Sr. Don Cri

  2. hiiii sempai ^^…..neee cuando tube el inmenso honor de poder leerlo del papel me senti muy feliz, me encanto tu historia enserio fue muy buena….hasta me emocione (es enserio…..es que nu me gusta mostrarme debil ^^U)……buen trabajo …..mis felicitaciones ….
    cuidece y siga asi…..

    ja ne ^-^

  3. hermano: agradece tu talento, disfruta sonriendo, comparte tus visiones.

  4. =) yo fui la primera en disfrutar de este bello cuento
    te llena de sentimientos
    y una realidad q no todos ven …

    felicitaciones nuevamente

  5. Bastante interesante n_n

    Valio la pena ^^, ojala retomemos conversaciones, ahora ire a ver ese foro :p

    Äioz!, sigue asi…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s